Hace un tiempo, me enteré de cierta información acerca de la Ruta del Cares, una de las sendas más conocidas de los picos de Europa. Esta ruta tiene una extensión de 12 km. Esta actividad de senderismo me interesó mucho ya que había pasado una dura época de exámenes y estaba en baja forma física. Por lo tanto, decidí comentárselo a mi familia para animarles a realizarla conmigo.
Las vistas eran increíbles a pesar de que llovía ligeramente. La lluvia nos acompañó casi durante todo el recorrido pero jugó un punto a nuestro favor pues si hubiésemos estado sumidos por el calor quizás no hubiéramos realizado el trayecto completo debido a la fatiga, el clima seco y las altas temperaturas.
La realización de esta actividad conllevó a un valioso tiempo de reflexión por mi parte. Disfrutando del panorama de mi alrededor descubrí cosas de las que hasta ahora no me había dado cuenta. Disfruté, además, del agua y de la naturaleza junto con personas que querían alcanzar el mismo objetivo que yo.
Asimismo, reflexioné sobre la seguridad en la práctica del senderismo y lo importante que es pisar con cuidado, que hasta ese momento no tenía plena consciencia pese a las repetidas veces que me lo habían dicho desde pequeña.
Con este deporte, conseguí acercarme más a la práctica del deporte habitual y mantenerme en forma así como respirar aire puro y sentirme mejor conmigo misma.
Duración: 5h
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